Narrar la propia historia: identidad, memoria y reescritura.

¿Quiénes somos? La respuesta parece sencilla hasta que intentamos contar nuestra propia historia. La psicología contemporánea ha descubierto que la identidad no es un objeto fijo que encontramos en algún momento de la vida, sino un relato que construimos continuamente. Vivimos los acontecimientos, pero también los interpretamos, los recordamos y los narramos. En esa narración no solo explicamos nuestro pasado: también imaginamos nuestro futuro.

La historia que nos contamos

Si alguien nos preguntara quiénes somos, probablemente responderíamos contando una historia.

Hablaríamos de dónde nacimos, quiénes fueron nuestros padres, qué estudiamos, de quién nos enamoramos, qué pérdidas nos cambiaron, cuáles fueron nuestros mayores logros o nuestros fracasos más dolorosos.

Rara vez respondemos con una lista de características. Respondemos con una narración.

La psicología ha mostrado que el ser humano organiza su experiencia mediante relatos. Necesitamos dar continuidad a los acontecimientos para comprender quiénes somos y cómo llegamos hasta aquí.

La identidad no es solamente un conjunto de rasgos. Es nuestra historia.

La memoria no es un archivo

Existe una idea muy extendida de que la memoria funciona como una biblioteca donde los recuerdos permanecen intactos. Hoy sabemos que no es así. Cada vez que recordamos, reconstruimos. La memoria selecciona, organiza, omite detalles y otorga nuevos significados a experiencias pasadas. Un mismo acontecimiento puede adquirir sentidos distintos dependiendo del momento de la vida en que lo evocamos.

Esto significa que el pasado no cambia. Lo que cambia es nuestra relación con él.

Porque recordar también es interpretar.

Identidad: una construcción permanente

Durante mucho tiempo la psicología entendió la identidad como una meta que se alcanzaba al finalizar la adolescencia. Hoy esa visión ha cambiado. Hoy sabemos que la identidad continúa transformándose durante toda la vida.

Las experiencias importantes —una enfermedad, una pérdida, una migración, una separación, el nacimiento de un hijo, una vocación descubierta tardíamente— obligan a reorganizar el relato que hacemos de nosotros mismos.

Cada cambio importante exige responder nuevamente una pregunta antigua: ¿Quién soy ahora? La respuesta nunca permanece.

La psicología narrativa: cuando la vida se convierte en relato

En las últimas décadas ha cobrado fuerza una corriente conocida como psicología narrativa, impulsada por investigadores como Dan P. McAdams. Su propuesta parte de una idea sencilla y profunda:

Las personas construimos identidad elaborando una historia sobre nuestra vida. Su propósito es decidir qué significado tienen los hechos en nuestra vida.

¿Por qué dos personas que vivieron experiencias semejantes construyen vidas tan distintas? Porque no solo importa lo que ocurrió. Importa la historia que cada una construye a partir de ello.

¿Reescribir la vida significa cambiar el pasado?

No. Reescribir significa mirar el pasado desde una comprensión nueva. Por ejemplo, una pérdida puede dejar de ser únicamente una tragedia para convertirse también en el origen de una transformación; un fracaso puede dejar de ser una condena para convertirse en aprendizaje; una herida puede dejar de ser identidad para convertirse en parte de la historia.

La psicología muestra que cambiar la interpretación de ciertos acontecimientos modifica también la forma en que vivimos el presente.

La escritura como herramienta de integración

Escribir tiene una cualidad extraordinaria. Nos obliga a detenernos. Mientras los pensamientos aparecen de forma caótica, la escritura exige ordenar, elegir, conectar.

Por eso numerosas investigaciones sobre escritura expresiva han mostrado beneficios en el procesamiento emocional y en la construcción de significado.

Escribir una experiencia no elimina el dolor. Pero puede ayudar a que ese dolor encuentre un lugar dentro de la historia personal.

¿Quién narra cuando nos contamos?

La pregunta más interesante que surge cuando escribimos nuestra historia es ¿quién la está contando?

Con frecuencia descubrimos que seguimos describiéndonos con palabras aprendidas hace muchos años: siempre he sido inseguro; nunca hago las cosas bien; Yo no sirvo para eso.

Sin embargo, esas frases también son relatos y como todo relato, pueden revisarse.

El ser humano como autor y lector de su propia vida

A lo largo de esta serie hemos recorrido la infancia, la adolescencia, la adultez y la vejez.

Hemos visto cómo aprendemos a vincularnos, a construir identidad, a asumir responsabilidades y a integrar nuestra historia.

Quizá ahora podamos mirar ese recorrido desde otra perspectiva. No atravesamos etapas, les damos significado y ese significado cambia conforme seguimos viviendo.

Cada etapa relee a las anteriores. La vejez comprende cosas que la adultez no alcanzaba a ver. La adultez resignifica la adolescencia. La adolescencia cuestiona la infancia. Por lo tanto, la propia historia nunca termina de escribirse.

La vida como un manuscrito abierto

Hay quienes imaginan la identidad como una escultura: algo que, una vez terminado, permanece igual para siempre. Tal vez sea más acertado imaginarla como un manuscrito con páginas que no podemos arrancar, con capítulos que preferiríamos no haber vivido, con personajes que ya no están.

Sin embargo, mientras seguimos viviendo, el manuscrito permanece abierto y somos capaces de escribir un nuevo párrafo, de cambiar el tono de un capítulo y de descubrir un significado que antes no habíamos visto.

Escribir nuestra historia es una de las formas más profundas de libertad que posee el ser humano: no elegir toda su historia, pero sí participar, cada día, en la escritura de su sentido.

Fuentes

McAdams, Dan P.
The Stories We Live By: Personal Myths and the Making of the Self. Guilford Press, 1993.

McAdams, D. P. “The Psychology of Life Stories.” Review of General Psychology, 2001.
https://doi.org/10.1037/1089-2680.5.2.100

Pennebaker, James W.
Opening Up by Writing It Down (con Joshua Smyth). Guilford Press, 2016.

Writing about emotional experiences as a therapeutic process. Psychological Science, 1997.
https://journals.sagepub.com/doi/10.1111/j.1467-9280.1997.tb00403.x

Bruner, Jerome
Acts of Meaning. Harvard University Press, 1990.

American Psychological Association (APA)
Narrative identity and well-being.
https://dictionary.apa.org/narrative-identity

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