Por razones de trabajo, doy seguimiento diario a las noticias sobre la Inteligencia Artificial y su expansión que, igualmente parece artificial. En menos de tres años, hemos pasado por la perplejidad del principio, la admiración y en el caso de algunas personas la idolatría, hasta la convicción de que esta tecnología lo puede todo sin límites y para bien.
Hoy sabemos que no es así. Debemos reconocer, sí, que la herramienta y sus derivaciones, constituyen un auténtico prodigio de desarrollo tecnológico, pero no está exenta de riesgos y éstos pueden llegar a pesar más que sus beneficios.
Un alto ejecutivo de una de las gigantes tecnológicas globales, me dijo recientemente que él observa ya la cresta de la ola. El entusiasmo desenfrenado del principio, que se nos vino encima como un auténtico tsunami, ya está llegando a su punto más alto y quizá pronto empiece a declinar por los riesgos que ya vemos y tampoco estamos exentos de eventuales resacas violentas.
Y varios números de los gigantes de la ciberseguridad lo confirman: la peligrosidad de la IA parece estar llegando a puntos donde conviene más aplicar el freno de mano.
El Centro de Investigación Interna de Kaspersky halló que 41 por ciento de las empresas en América Latina está incrementando sus presupuestos de ciberseguridad, debido a los riesgos que supone el avance de la Inteligencia Artificial y los crecientes costos de las brechas de seguridad.
En México, 22 por ciento de las empresas considera a las vulnerabilidades que genera la IA entre las amenazas más peligrosas que enfrenan, sólo superadas por el phishing (29 por ciento) y los ataques masivos de malware (33 por ciento)
Y si se de esos temas se habla, hay que ver lo que dice el “Reporte sobre ransomware en la era de la IA 2026” de otro de los gigantes de la ciberseguridad: Proofpoint. El ransomware ya se convirtió en una campaña sostenida de extorsión, donde 65 por ciento de las víctimas afirma que la IA ha incrementado la efectividad del ataque.
El estudio que incluye testimonios de 953 especialistas de ciberseguridad de 12 países y 20 industrias confirma que la IA está haciendo que los ataques sean “significativamente más exitosos”, porque ayudan a los delincuentes a crear campañas más convincentes.
Especialmente, el phishing, la suplantación de identidad y el robo de credenciales son más eficientes en la era de la IA, donde los delincuentes explotan a las personas, las identidades y las comunicaciones confiables.
Quizá por eso, la consultora Gartner anticipa que el 2027 será el año del freno a esta tecnología. Para entonces, cuatro de cada diez empresas que ya utilizan agentes de IA en su flujo diario de trabajo, comenzarán a degradarlos o desactivarlos, ya que se han detectado brechas de gobernanza debido, sobre todo, a que se les aplican los mismos controles a todos, sin distinguir su nivel de autonomía o el alcance de sus accesos.
De acuerdo con la consultora, una de las estrategias para revertir esta tendencia clara a desactivar agentes de IA por los peligros que significan, es clasificarlos de acuerdo con sus tareas y alcances, con controles más estrictos conforme más autónoma sea la solución, aunque ese debe ser un proceso que se tome con calma y previo “freno” a los agentes de IA.
La propia tecnología nos advierte sobre los riesgos que implica. Por ejemplo, Palo Alto Networks echó a andar el Analizador de Vulnerabilidades de Red y Código Abierto (NOVA por sus siglas en inglés), una poderosa herramienta dotada de Inteligencia Artificial, que analiza dónde pueden haber peligros en los desarrollos de software que circulan libremente por el mundo.
La herramienta encontró 14 mil 90 vulnerabilidades hasta ahora desconocidas en 3 mil 915 proyectos de software de código abierto, de las cuales casi 40 por ciento fueron clasificadas como de gravedad alta o crítica. De estas vulnerabilidades, 99.4 por ciento eran, hasta hoy, desconocidas.
El tema puede llegar a ser escalofriante en el mundo corporativo, pero también en el real, en donde las personas tienen hijos de carne y hueso expuestos a las perversidades que se pueden presentar cuando los delincuentes usan la IA.
La empresa de ciberseguridad Norton realizó el estudio “Perspectivas: niños conectados”, donde se encontró que 83 por ciento de los padres en México teme que la IA pueda usarse para crear imágenes o conversaciones falsas sobre sus hijos.
Entre los padres cuyos hijos han experimentado ciberacoso, 36 por ciento afirma que el responsable usaba un perfil falso o suplantaba a alguien, mientras 8 por ciento advierte que el agresor fue una cuenta o un bot de IA.
Y si bien 86 por ciento de los padres de familia en México dicen sentirse cómodos al hablar sobre los riesgos en línea con sus hijos menores de edad, 44 por ciento no confía en que los hijos puedan distinguir entre el contenido generado por la Inteligencia Artificial y el real.
Por eso, 53 por ciento de los padres ya tomó medidas para reducir los riesgos asociados con la IA y, entre esos padres, seis de cada diez (61 por ciento), han tenido conversaciones específicas con sus hijos sobre la IA; 51 por ciento ha restringido el uso de plataformas o aplicaciones y 43 por ciento prefiere supervisar de cerca la actividad en línea de sus hijos.
Una herramienta tan poderosa, en las manos equivocadas (que abundan hoy en día), es un peligro tan importante, que quizá convenga ponerle un freno ahora mismo.
