Armas de destrucción masiva

Detrás de una pantalla no solo circula información: también se libran guerras, se ejecutan ataques y se pone en riesgo la vida cotidiana de millones de personas. Este artículo examina cómo las computadoras y las redes digitales se han convertido en nuevas armas de destrucción masiva en un mundo cada vez más vulnerable.

Algunos de los delincuentes más peligrosos y perversos, pueden llegar a ser personas engañosamente encantadoras, educadas e incluso refinadas. Ejemplos hay miles en la historia y mi tío Federico (q.e.p.d.), un amante de la grandilocuencia, lo resumía en una frase irrefutable: “no hay pillo antipático”.

De manera que algunos delincuentes son capaces de engañar a miles y hacerles creer que sus actividades no generan daño, aunque destruyan terriblemente.

Lo mismo pasa con las armas. Evidentemente todas son capaces de generar distintos tipos de destrucción, pero algunas no parecen tan dañinas o no lo parecen hasta que uno se entera de lo que son capaces.

Un arma de destrucción masiva es, por ejemplo, una bomba incendiaria, un misil o incluso un arma nuclear. No hace falta saber mucho de este tipo de artefactos, para imaginar la clase de daño que son capaces de perpetrar.

Pero, así como hay delincuentes en realidad muy peligrosos que no lo parecen, porque son gente ilustrada, con modales de príncipe y aspecto impecable, también hay artefactos que pueden ser armas tan peligrosas como un misil y al mismo tiempo parecer un artefacto totalmente inofensivo.

Es el caso de las computadoras.

¿Quién imaginaría que una computadora o una red de computadoras pudiera convertirse en un arma de destrucción masiva?

 Veamos lo que tiene que decir el informe “Ciberdelincuencia de amenazas 2025” de la empresa tecnológica internacional NTT DATA.

Resulta que la ciberdelincuencia continúa su camino de “profesionalización”. Tan sólo en el segundo semestre de 2025, esta clase de delincuentes cambió su modelo de ataques; se hicieron más “silenciosos”, pero adquirieron mayor influencia geopolítica y sus actividades ya representan pérdidas por 10 mil 500 millones de dólares anuales a nivel mundial.

En los últimos seis meses de 2025, distintas administraciones públicas y gobiernos en el mundo, acumularon un total de 3 mil 343 atraques, seguidas por instituciones educativas con mil 140; servicios financieros con 957; tecnologías de la información con 802 y telecomunicaciones con 614.

“El ciberespacio es hoy un ámbito estratégico donde se articulan conflictos económicos, políticos y de seguridad. Las tensiones geopolíticas, la fragmentación tecnológica y los cambios en las alianzas internacionales impactan cada vez más en las infraestructuras digitales”, señala el informe.

Es ahí donde los ciberdelincuentes encuentran en las computadoras y sus redes, el arma perfecta para atacar a gobiernos, instituciones educativas, de salud, servicios financieros, empresas de telecomunicaciones y de tecnologías de la información; empresas de manufactura de todos tamaños, desde los gigantes multinacionales hasta la pequeña fábrica de la esquina.

Prácticamente nadie se salva. Los expertos en ciberseguridad afirman que “ya no es cuestión de si te van a atacar o no, sino cuándo lo harán”.

Por supuesto, la Inteligencia Artificial “actúa como un multiplicador estratégico de operaciones de ciberespionaje, desinformación y automatización ofensiva que no sólo acelera los ciclos de ataque, sino amplifica sus consecuencias negativas”.

Hoy en día ya se identifica a actores criminales avanzados, una especie de organizaciones delictivas de alto nivel para las cuestiones digitales. Incluso, hay estados nacionales que operan brazos delictivos contra otros países.

Uno de los ejemplos clásicos es Corea del Norte, que mantiene una estrategia general al más alto nivel del Estado para perjudicar a otros países a través de las vías digitales, con un ejército activo de hackers de alta sofisticación.

Recientemente, un estudio de la empresa de cibeseguridad Palo Alto Networks, identificó a varios grupos delictivos que actúan bajo la dirección y tutela del Estado Iraní, como parte del esfuerzo de guerra de Irán contra Estados Unidos e Israel, en el conflicto que estalló hace algunas semanas.

El objetivo de estos grupos es generar la mayor destrucción posible en el ámbito digital, con técnicas altamente sofisticadas, y una organización con estrictas jerarquías, división del trabajo, capacitación constante, atracción de talento, entrenamiento y estructuras corporativas tales como las que se observan en los grandes conglomerados transnacionales capitalistas.

Es decir, las computadoras usadas como armas de destrucción masiva, capaces de acabar con la seguridad digital de un país completo en tan solo minutos.

Para quien dude de los alcances de este tipo de acciones, conviene preguntarnos qué tanto hacemos como ciudadanos en nuestro ámbito digital personal: compras en línea, transacciones bancarias, intercambio de registros médicos, uso de aplicaciones financieras y de entretenimiento, entrega de datos personales al repartidor de la aplicación de movilidad, intercambio de información laboral y personal, publicaciones en redes sociales; comunicación digital con decenas de personas al día y un amplio etcétera, además de relacionarnos con nuestros gobiernos los cuales pueden ser atacados en cualquier momento.

Sin duda estamos frente a armas de destrucción masiva, capaces de desgraciarle la vida a millones de personas, aunque jamás pensemos que una computadora pudiera resultar peligrosa.

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